GASTRONOMÍA
Ciudad de mesones, figones y restaurantes, Segovia es uno de los más firmes baluartes de la cocina castellana de antaño y de su actualización del siglo XXI. De hecho, una buena parte de su atractivo turístico, lo constituye su afamada oferta gastronómica.
Los primeros platos, siguiendo las costumbres más antiguas en estos lugares de bajas temperaturas invernales, están pensados para combatir el frío pero, aún en pleno verano, un plato de judiones de La Granja o una sopa castellana se convierten en unas muy buenas opciones culinarias.
El dorado cochinillo –tostón- jugoso y crujiente al tiempo, y el cordero lechal -lechazo- de la sabrosa raza churra, son dos de los productos estelares de la gastronomía segoviana, aunque la oferta de carnes se complementa con ricas piezas de vacuno serrano y, por supuesto, con una gran variedad de platos con el cerdo como protagonista.