1925 - 2020: Una vida dedicada a la carretera

Enrique Balaguer Camphuis

Fundador y presidente de la ATC

Presidente de Honor de PIARC

El ingeniero que transformó y

modernizó las carreteras españolas

 

Maestro de maestros e insigne ingeniero

José María Izard

Antiguo Director de la Asociación Técnica  de Carreteras

En estos turbulentos días hemos perdido a Enrique Balaguer Camphuis, extraordinaria persona, e insigne y sabio ingeniero de caminos. Su dilatada y polifacética experiencia profesional le ha hecho merecedor de un reconocido prestigio, tanto en el ámbito nacional como internacional.

 

 Su amplia trayectoria abarcó múltiples campos del conocimiento relacionados con la docencia, la ingeniería y las carreteras. Destacó como catedrático de caminos y director de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid (1975-1981). En su faceta de ingeniero intervino en la modernización de la técnica y normativa de carreteras y, desde que fue nombrado Director General de Carreteras del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1981-1989), impulsó la redacción, gestión y dirección del Plan General de Carreteras 1984/1993, sin duda, uno de sus grandes logros. Su capacidad de gestión, reconocida por sus compañeros, le llevó a la presidencia del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (1980-1988). En su última etapa profesional, asesoró al Ministerio de Fomento y a otras administraciones públicas y privadas en la gestión de las redes de carreteras. Su brillante proyección internacional tuvo su colofón en la presidencia de la Asociación Mundial de la Carretera (1984-1992), donde desarrolló un destacado papel en la renovación y modernización de la Asociación.

 

La actividad docente de Balaguer comenzó en 1950, cuando obtuvo el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y fundó la Academia Díaz-Balaguer. Durante los diez años siguientes dirigió la academia e impartió clases de preparación para el ingreso en la Escuela de Caminos y en los primeros cursos selectivos y de iniciación. En 1960 se trasladó a la Escuela de Caminos de Madrid a impartir clases como profesor, como catedrático de Caminos y Aeropuertos (1968-1990) y, más tarde, como Profesor Emérito.

 

Su labor docente ha sido y será recordada por las sucesivas generaciones de ingenieros que, a lo largo de cuatro décadas, tuvimos el privilegio de asistir a sus clases magistrales. En el año 1975, cuando se inició la transición a la democracia, fue nombrado director de la Escuela de Caminos. Los que vivimos esa etapa todavía recordamos su magnífica gestión y su gran habilidad para aunar las distintas sensibilidades que imperaban en aquellos tiempos. “Maestro de maestros”, como le denominábamos, cariñosamente, sus allegados.

 

En su dimensión de ingeniero, el profesor Balaguer siempre tuvo una gran capacidad para simultanear puestos de responsabilidad. En los primeros años de su carrera profesional, mientras impartía clases en la academia Díaz-Balaguer, fue destinado a RENFE (como funcionario de carrera que eran en aquellos tiempos los ingenieros de caminos). En el año 1959, su admirado profesor José Luis Escario le nombra jefe de la División de Carreteras del Laboratorio de Transporte y Mecánica del Suelo del CEDEX. Balaguer siempre comentó que este nombramiento resultó esencial para configurar su posterior desarrollo profesional. “Me he erigido a hombros de gigantes”, le gustaba comentar, parodiando la célebre frase de Isaac Newton, recordando a los profesores que tuvo en la Escuela de Caminos. En este laboratorio colaboró estrechamente con Antonio Jiménez Salas y Ventura Escario, desarrollando diversas investigaciones sobre los pavimentos de carreteras y redactando normativas y ensayos de materiales. Estos trabajos resultaron esenciales para compilar, en 1976, el Pliego de Prescripciones Técnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes (conocido como PG-3), publicación técnica fundamental para la normalización de los materiales, las unidades de obra y los ensayos de las obras de carreteras. En esta época publicó gran parte de sus libros de texto sobre los firmes y el trazado de las carreteras.

 

El Ministro de Obras Públicas y Urbanismo de la UCD, Luis Ortiz, le nombra en 1981, Director General de Carreteras por su conocimiento técnico y capacidad de gestión. Un año después, los sucesivos ministros socialistas Julián Campo y Javier Sáenz Cosculluela tuvieron la fortuna de confirmarle en el cargo. Se entroncó de esta forma su actividad académica con la gestión y administración de las carreteras, y con la profesión de ingeniero. Esta fructífera etapa profesional, que abarcó casi una década, representó un hito en la transformación de la red de carreteras de España con la redacción y ejecución del Plan General de Carreteras 84/93. Las actuaciones de este Plan y sus sucesivas ampliaciones -que incluían la construcción de autovías- transformaron las carreteras de España hasta situarlas, años después, entre las mejores del mundo. “El autor de las autovías españolas”, como era considerado por los que tuvimos el privilegio de diseñar, construir y conservar algunas de las autovías que surgieron del Plan y que todos los ciudadanos utilizamos en la actualidad.

 

Balaguer siempre comentaba que el éxito del Plan General y sus actuaciones posteriores había que atribuirlo al gran equipo de profesionales que colaboraron en su planificación, diseño, dirección y ejecución, entre los que se encontraban algunos de los mejores ingenieros de caminos: Sandro Rocci, José Luis Elvira, Ángel Puente, Roberto Alberola, Carlos Kraemer, Juan Antonio Fernández del Campo, Gonzalo Navacerrada, José Javier Dombriz, Francisco Criado, Juan Lazcano, Pedro Escudero, y tantos otros a los que siempre reconoció su talento, dedicación y esfuerzo.

 

Desde las responsabilidades que tuvo encomendadas como alto funcionario de la Administración, consideró esencial establecer vínculos con otros profesionales de diversos países para el intercambio de conocimientos en materia de carreteras y para fortalecer la proyección internacional de la ingeniería vial española. Para ello, se vinculó desde muy joven a la Asociación Mundial de la Carretera (antes denominada Asociación Internacional Permanente de Congresos de Carreteras AIPCR/PIARC). Participó en diversos Comités Técnicos; fue miembro del Comité Ejecutivo mundial de la AIPCR y, posteriormente, fue nombrado presidente de la Asociación Mundial. Sus aportaciones a los Congresos Mundiales de Carreteras, así como su gestión al frente de la Asociación, contribuyeron al intercambio de conocimientos entre los países, y a la modernización y armonización de las grandes redes de carreteras del mundo.

 

Siguiendo la estela de la Asociación Mundial, con el fin establecer un foro técnico de encuentro e intercambiar conocimientos entre la asociación mundial y los ingenieros españoles, en 1971 fundó, junto con José Luis Escario, Salvador Sánchez Terán y otros eminentes profesionales, la Asociación Española Permanente de los Congresos de Carreteras. Esta asociación quedó constituida como Comité Español de la AIPCR, y ocupó la vicepresidencia de la Junta Directiva y del Comité Ejecutivo. También presidió el Comité de firmes bituminosos y encabezó durante años las delegaciones españolas en las reuniones y congresos de la Asociación Mundial de la Carretera. En 1981, tras su nombramiento como Director General de Carreteras, pasa a ocupar la presidencia de la asociación española. Al poco tiempo, promueve unos cambios estatutarios y constituye la actual Asociación Técnica de Carreteras (ATC).

 

Cuando en 1989 dejó la Dirección General de Carreteras y el ministerio, retomó la actividad docente en su Cátedra de Caminos, impartiendo clases de doctorado como Profesor Emérito. También reanudó la actividad profesional en su triple vertiente de investigador, profesor y consultor especializado en la gestión de redes de carreteras.

 

En los siguientes 25 años tuve el honor de colaborar estrechamente con él en diversos trabajos de asesoría en gestión de redes de carreteras que le encomendaron el Ministerio de Fomento y diversas administraciones públicas y privadas. En los últimos años dirigió e intervino activamente en la redacción de diversas publicaciones técnicas divulgativas, como Un siglo de caminos de España, publicado por la Asociación Técnica de Carreteras y La calidad en las obras públicas y la edificación.

 

En reconocimiento a su persona, el mundo de la ingeniería y la carretera le hizo valedor del Premio Nacional de Ingeniería Civil 2003 del Ministerio de Fomento, concedido en atención a “su brillante trayectoria profesional, especialmente vinculada al mundo de la carretera, en la que destaca su dilatada carrera docente, así como el relevante impulso dado a la modernización de la red nacional de carreteras”.

 

Admirado y querido por sus colegas, trabajador incansable, dotado de una prodigiosa memoria, estuvo activo hasta que sus ojos, con más de 90 años, le impedían la lectura. Su legado, su gran humanidad, su integridad, su gran personalidad, su sencillez, así como su enorme capacidad de liderazgo y de trabajo, le sitúan entre los grandes ingenieros de caminos.